Debes estar muerto, Lobo, para poseer a Aurelia, me
Dijo el Demonio que ya se había asentado en estas
Tierras de tres crepúsculos de tres ciclos de tres invasiones.
Debes estar muerto, Lobo, para amar a Aurelia,
Dijo tres veces tres el Demonio, para hacerme oír
El fuego pútrido de su lenguaje en mis perrunas orejas.
Porque fue amada por el Viudo y eso la hace la Viuda,
Debes estar muerto, Lobo, para escuchar lo que te podría
Decir Aurelia, pero muerto no podrías descender
A la tierra de los muertos y regresar a esta vida latente,
De la garra de tu Loba Eurídice.
He aquí el dilema, Lobo, me reiteró el Demonio:
Vivo, Aurelia no responderá a tus demandas, y un lobo
Muerto si desciende al Hades Lupino,
Será un Orfeo peludo y en vía de la podredumbre,
Un Orfeo de ceniza entre las sombras sedientas de oro
Líquido para sorber con sus fauces de sombra y
Aullarte el poema. Puedes seguir a Aurelia,
Negra sombra fulgurante por los callejones ciegos,
Hacia el bar que saciaría tu sed de oro, el bar en el
Que podrías llenar tus pellejas del precioso líquido o miel,
Pero si te acodas en la barra fluorescente roja junto a Aurelia
Y libas toda la noche con la Viuda, el amanecer te
Asesinaría con su tristeza de Blue after time,
Con su trompeta en sordina dando la primera hora,
Esa donde se conoce el envés de los corredores del
Hotel Deseo Apremiante, sólo sangre en los sillones
Y ceniza en los tapices; porque Aurelia
Es la Viuda fiel al ahorcado de Aquitania.
Te puedo describir su pieza, Lobo, para tus ansias,
La 666 del Hotel Deseo Apremiante,
Y te puedo dar fe de su cama y su dosel y sus negras
Sábanas, donde está marcado el peso del ahorcado
Que la visita todas las noches de Walpurguis.
Y te puedo narrar las pinturas que cuelgan de los
Muros, negros también como su ropa interior,
Para que te vayas haciendo una idea de su dolor:
La Lucrecia de Baldung y El Paraíso terrenal de Cranach,
Como recuerdos de sus tiempos de orgías y cópulas
Con el ahorcado que anunció la muerte de Dios
Y alucinó su ausencia como si fueran agujeros negros.
Es la habitación 666 de ese hotel que te digo,
Mientras escuchábamos a Bauhaus
Bela Lugosi había muerto
Los vampiros daban miedo y terror
Luca Prodán ya era polvo de estrellas en la tumba
Y no nos quedaba más rock acá
En una callejuela ciega acá en las Indias Occidentales,
Donde puedes ver que ya tengo mis dominios
Gracias al sacerdote negro que te bautizó en tus landas.
Puedes ir por ella, perro fiel, sólo golpea tres veces
La puerta afelpada de raso rojo y te abrirá, créeme.
Pero para dormir en esas sábanas y descifrar en sus
Gemidos de placer la zona del oro de las Indias que
Ansías, debes estar muerto junto a la pálida Viuda,
Y amarla en la locura de la muerte, bajo el Baldung
Y el Cranach. Y la fría madrugada te despertaría
Con su cruel índigo en el país de las sombras.
Haz la prueba, perro salvaje y móntala esta noche.
Nada se pierde con probar, mi peludo Orfeo, ¿no?

Thomas Harris (La Serena, Chile, 1956)

SHARE :

LEAVE A REPLY


Categorías

Publicado


Loading